Conducción segura de camionetas 4×2 y 4×4” EL VEHÍCULO TODOTERRENO

SIN ACCIDENTES

Pero seguridad con un orden específico:

1.       para las personas;

2.       para el medio ambiente;

3.       para el vehículo.

«Pero, ante todo, debe resguardarse la seguridad de las personas; luego la del medio ambiente, porque no tenemos derecho a dañarlo, y por último preocuparnos por el vehículo».
El manejo 4×4 se realiza en terrenos como barro, arena, piedra, ripio, nieve y hielo. Es decir, que se trata de superficies irregulares y resbaladizas. Por esto, las técnicas de seguridad en conducción 4×4 tienen un solo objetivo: prevenir accidentes.

La física es la que rige la seguridad en los vehículos 4×4. Porque ella es la que domina el comportamiento del peso o masa del vehículo en movimiento sobre pisos irregulares y/o resbaladizos. Así, la física está presente en nuestro vehículo en situaciones específicas como ascensos, descensos e inclinaciones, con principios como la inercia y la transferencia de masas.


«Lo curioso es que frente a una posible pérdida de control del vehículo, en alguna de estas situaciones debemos hacer lo contrario de lo que nos manda el instinto». «Es decir, si por ejemplo el instinto nos ordena frenar, hay que acelerar; y si dice subir, entonces bajemos. Todo esto tiene una explicación desde la física».

 EL VEHÍCULO TODOTERRENO

En muchos modelos, por ejemplo, en las pickups, la doble tracción es conectable; es decir, que funcionan en simple (4×2 trasera) hasta que mediante el dial del comando electrónico de la caja de transferencia (un mecanismo reductor), también pasan a ser motrices las ruedas delanteras, ofreciendo otros dos modos de marcha: 4×4 H (High) o alta (doble tracción con velocidad) y 4×4 L (Low) o baja, para máxima fuerza en marcha lenta. Entre los SUV, también diseñados para el tránsito urbano, algunos tienen este tipo de dial, mientras que otros cuentan con sistemas inteligentes, que se activan y desactivan sin que el conductor realice acción alguna.
«Los vehículos tienen prestaciones todoterreno visibles y otras que no se ven».
Entre las primeras están elementos como el snorkel (para vadear sin que entre agua al motor); los ángulos (de ataque o frontal, ventral y de salida o trasero), conformados por la altura de la carrocería, el largo de los voladizos delanteros y traseros, y el tamaño de las ruedas; también el despeje (distancia entre el elemento más bajo del vehículo y el suelo).Las prestaciones invisibles incluyen tecnologías como el bloqueo del diferencial trasero al 100% (ofrece máxima tracción); las cajas automáticas inteligentes; el control de estabilidad (ESP); la potencia y el par (torque) del motor, entre otras.
«Hay algunas consideraciones importantes sobre estas tecnologías. El control de estabilidad (ESP) se debe desconectar con pisos resbaladizos (porque le saca potencia a las ruedas que patinan); por lo general, al conectar la 4×4 Low en vehículos como la Ford Ranger, el ESP se desactiva automáticamente. En cambio, el ESP es muy bueno para superficies irregulares como las de piedra o para un cruce de ejes sin bloqueo de diferencial (porque una rueda trasera queda en el aire). Son muy útiles, además, los controles electrónicos de ascenso y de descenso. Más allá de estos ejemplos, hay que manejar concentrados y configurar las prestaciones del vehículo paso a paso, casi on demand, según las necesidades».


La posición de manejo La seguridad y la eficacia en la conducción de una unidad 4×4 comienza configurando la posición de manejo correcta, que consiste en: butaca lo más alta y adelante posible, con el respaldo recto; volante tomado en la posición 10 y 10 con los pulgares fuera del aro (una piedra, por ejemplo, puede virar bruscamente el volante y rompernos un dedo); brazos  aproximadamente en ángulo de 90°; fácil acceso a todos los comandos, y siempre abrocharse el cinturón de seguridad, porque nos sujeta al asiento y, en terrenos escabrosos, evita que perdamos el control del vehículo.

aproximadamente en ángulo de 90°; fácil acceso a todos los comandos, y siempre abrocharse el cinturón de seguridad, porque nos sujeta al asiento y, en terrenos escabrosos, evita que perdamos el control del vehículo.

En contra del instinto

Descensos de pendientes pronunciadas: Se realizan en línea recta, perpendicular a la pendiente; no se debe presionar el freno ni el embrague, y hacerlo en baja (4×4 Low) en 1° (piedra) o 2° (arena) marcha, por lo que se acentúa el efecto freno-motor (éste ejerce oposición al movimiento). En esta situación, todo el peso del vehículo está en el eje de abajo (por transferencia de masas) y no queda casi nada en el que está arriba. «Si el vehículo empieza a cruzarse, es porque la física está tendiendo a equiparar el peso entre ambos ejes. El instinto nos dice?? Que frenemos: no hay que hacerle caso; se debe realizar una peinada al acelerador (sin exagerar, nunca a fondo), liberando el peso del eje que está abajo, que nos está frenando, para trasladar masa al eje que está arriba. Así, acelerando y soltando se corregirá la trayectoria hasta llegar al plano».

Ascensos pronunciados: También se efectúan en línea recta (nunca en diagonal), usando la inercia necesaria para llegar a la cima de acuerdo a la superficie (de esto depende usar H o L y qué marcha de la caja de velocidades). «Si no logramos trepar, apretamos el freno y el embrague, ponemos el volante derecho, engranamos la marcha atrás, soltamos freno y embrague, y vamos en línea recta para atrás, bajando por la huella que hicimos al subir. Aquí, todo el peso está abajo, por lo que si se corre debemos acelerar con suavidad».
Inclinación lateral: «Esta es quizás la situación más peligrosa –dice el instructor del #Ranger Experience–. Porque se tiene sensación de vuelco y esto produce miedo, que nos bloquea y dispara al instinto. ¿Qué pide éste?: volver a subir o frenar; o sea, mover las ruedas hacia arriba de la pendiente. Con esto solo acentuamos la reacción física; el peso se irá a favor de la pendiente y una vez que la física actúa (baja la cola del vehículo), el riesgo de vuelco es real. La solución –continúa– es girar el volante para abajo, en el sentido de la pendiente, y acelerar hasta que el vehículo quede perpendicular apuntando hacia abajo; desde allí, es igual que lo visto para el descenso».

Publicado en Recursos.

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